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miércoles, 12 de diciembre de 2007

TAL COMO APRENDER A ANDAR EN BICICLETA

Tito Bontá, lúcido y permanente colaborador de este blog, en un reciente comentario a la entrada "Aprendizaje significativo" decía que siendo niño, su padre le regaló una bicicleta y sin más le agregó: "ahí la tienes para que te entretengas...". Aunque su padre no le advirtió que "para que te entretengas" incluía porrazos, Tito, bicicleteó y el bibicletear , quedó incorporado en su estructura, "tal como el petroglifo perdura en la roca". Dicho en breve, aprendió haciendo.
Mas adelante en su comentario, Tito pregunta "¿que pasa con aquellas memorias que no han quedado grabadas como "surcos labrados en la roca", sino que son más bien como profecías autocumplidas y que de alguna u otra forma, condicionan comportamientos o haceres en esa dirección?". Pone como ejemplo, a aquellas personas que se sienten "buenos para nada" y que al indagar en sus historias se encuentra por lo general "una cantinela permanente de sus padres "tu eres un bueno para nada...". Y concluye Tito con la siguiente pregunta indagatoria "¿Se puede decir entonces que en esa situación, estos padres comienzan ya a esculpir a sus hijos?"
Desde la posición enactiva del aprendizaje, la respuestas es afirmativa, porque "la cantinela permanente de los padres" se comporta como gota que labra la roca y deja surco en la memoria de quien recibe reiteradamente la afirmación de ser un bueno para nada.
Recordemos que el contexto relacional en que el padre increpa a su hijo(a), es uno, con fuerte componente emocional y para el niño, por tener un cuerpo con habilidades sensorimotrices, siente, percibe, el "bueno para nada", como si él, realmente estuviera haciendo lo necesario para ser "un bueno para nada". Percepción es acción; cambio estructural que al ser reiterado, queda grabado como "surcos labrados en la roca". Tal como si estuviera aprendiendo a andar en bicicleta. Emocionando el bicicletear o emocionando el ser bueno para nada. Ambos, haceres concretos. Es el mecanismo cognitivo de las profecías hechas por los padres y que se cumplen en los hijos.


miércoles, 25 de julio de 2007

EL AQUÍ Y AHORA

La entrada es un aporte hecho por Eduardo Troncoso, Psicólogo y participante activo de nuestro Blog.

El momento presente, el aquí y el ahora, es siempre un punto de referencia cuando de establecer contacto con uno mismo se trata. No existe otro momento que este mismo instante para que te contactes y sientas lo que te pasa, te des cuenta de tus estados de ánimo así como poder empoderarte de tus vivencias. Ayer ya pasó y mañana todavía no acontece, solo están en nuestra imaginación. En cambio, lo que ocurre en tiempo presente, es decir ahora mismo, es la inmediatez del vivir. Vivir en el aquí y el ahora, vivir el momento a momento, puede alcanzarse cada vez que inhalamos y exhalamos, centrándonos en cada instante de este simple y natural proceso del organismo. Una vez que esto se va haciendo parte de nuestro vivenciar, nos vamos dando cuenta de cómo estamos en este momento, vamos estando presentes en los momentos de la vida, incluso en los desagradables. Somos capaces de asimilarlos como algo propio de lo cual nos hacemos cargo.El vivir aquí y ahora no es superficial, está lleno de sutiles emociones, encarnadas en cada idea, imagen o sensaciones que van pasando por nuestra conciencia. Estamos plenamente en el vivir que nos ocurre.