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jueves, 10 de enero de 2008

SALUD, PENSAMIENTOS, FENÓMENOS MENTALES.

La tradición budista, ocupada del estudio de los fenómenos mentales desde hace más de mil quinentos años, cuando se refiere a la percepción, considera a la mente como otro órgano de los sentidos; de ahí que en esa tradición se hable de los seis órganos de los sentidos. La tradición occidental en cambio, habla de cinco. Vivir en una u otra de estas culturas, tiene grandes consecuencias en el modo en que los habitantes de una u otra, viven su vida cotidiana. Particularmente, la importancia radica en determinar a cuales asuntos –de los tantos posibles- le van a prestar atención en la inmediatez que viven. En la occidental, debes prestar atención a: lo que ves, lo que oyes, lo que tocas, lo que hueles y lo que lo comes. En la oriental, además de estas cinco, debes prestar no sólo atención, sino que, principal atención, a los fenómenos mentales que ocurren en tí, tales como tu intención, tu motivación, tu tendencia (apego, aversión o indiferencia), tus sentimientos, tu emocionar, tus pensamientos, tu diálogo interno, porque ellos están, (o son talvez), la raíz de tus acciones. “El cuerpo sigue a la mente como la carreta a los bueyes o la sombra al cuerpo” dice un antiquísimo aforismo tibetano.

“No sé que estaba pensando”; “no sé cómo me pasó esto”; pero si no tuve mala intención”; “no pensé que era para tanto”; “ de repente ya era muy tarde para revertir las cosas”; “fué cómo despertar de un mal sueño”; “me pilló de mala”; “parece que el diablo metió la cola”, junto a muchas otras expresiones semejantes, revelan la falta de atención al sexto órgano de los sentidos.

La tradición occidental nos aconseja: “Atiende a lo que ocurre a tu alrededor”. La oriental, agrega desde mucho antes: “Atiende también a lo que ocurre en tu mente”. Pertenecer a una u otra tradición hace pues una enorme diferencia a la hora de vivir, “la inmediatez en la que siempre operamos, cualquiera sea la situación dada” como afirma F.Varela. Esta inmediatez , escenario del vivir concreto, tendrá las características que resulten, según sea la Estructura Total del protagonista de esa inmediatez, estructura entre cuyos componentes los fenómenos mentales, son relevantes. Si no atiendes a ellos, es muy probable que apuntes el dedo acusador hacia lo que ocurre alrededor y te desligues de tus responsabilidades.

Candace Pert, célebre investigadora norteamericana en biología molecular cerebral, y en su tiempo Directora del Instituto Nacional de Salud de los EE.UU, cuyo libro “ Moléculas de la emoción” batió records de venta, afirmaba en reciente entrevista que, la Medicina debía prestar atención primordial a los pensamientos, si quería llegar a las raíces de lo que llamamos salud y enfermedad.

¿Qué tipo de pensamientos tiene usted? ¿a qué se apega? ¿que rechaza? ¿cual es su intención? ¿cuales sus sentimientos? ¿es un agradecido o un resentido de su vida? son preguntas centrales a la hora de comprender la estructura de la enfermedad que trae a un paciente a la consulta médica. Lamentablemente, rara vez se formulan por la simple razón que la enseñanza en las Escuelas de Medicina, no incluye a los fenómenos mentales, emocionales, afectivos etc., del paciente, como dato central de los procesos fisiopatológicos que finalmente provocan daño funcional y tisular, o bien, porque el médico está muy apurado por tener que cumplir la meta de pacientes por hora que su empleador le exige.

Literalmente, ciertos tipos de pensamiento enferman al cuerpo de quien los genera. Otros, felizmente, ayudan a sanarlo.

Volveremos sobre el tópico, más adelante.

Por el momento, comienza a activar tu sexto órgano de los sentidos, ¡PRESTA ATENCIÓN A TUS FENÓMENOS MENTALES!


martes, 29 de mayo de 2007

TRADUTTORE TRADITORE


Un antiguo proverbio italiano, traduttore traditore, literalmente puede traducirse como "el traductor traiciona", pero lo cierto es que su significado en el contexto cultural italiano es más propiamente,"la traducción traiciona" o "la traducción puede ser traicionera"; al menos así es como mis amigos italianos me lo han traducido.
Al observar con atención el trabajo de los traductores, nos percatamos que este consiste en escuchar lo dicho en un idioma y comunicarlo a otros en un idioma distinto. Lo que no siempre apreciamos es que cualquier idoma, es el conjunto de expresiones que una cultura utiliza para dar cuenta de los acuerdos que han logrado los partipantes en ella a través del tiempo, para ponerse de acuerdo acerca de cómo se van a poner de acuerdo, para coordinar sus acciones. Un idioma es entonces el resultado del modo de vida particular de una cultura, que crea entre otras coordinaciones, las expresiones lingüísticas usados en ella. De ahí que muchos expresiones de un idioma, no pueden ser traducidas a otro idoma, porque aquellas carecen de significado en una cultura distinta. "Mandarse un condoro", "No tiene importancia, pero igual","dejar la empaná", "estar chato", "écolecuá", "¡que flaite!" y muchas otras, son comprensibles para nosotros los chilenos pero incomprensibles para los participantes de otras culturas, porque esas distinciones son propias de nuestra convivencia solamente. Sólo se mandan "condoros" los que vieron el partido aquél, aún cuando sin haberlo visto, igual te los mandas si creces escuchando a otros que lo utilizan para describir ciertas acciones.
Pienso que a estas alturas del blog, no será necesario explicar que toda persona, es producto de las relaciones que tallaron su estructura total a través de su ontogenia. Es como si una persona fuera una cultura en sí misma y por tanto las traducciones -significados- que hace de la realidad son distintas, según su estructura total sea. Traducimos "la realidad" según como la percibimos desde nosotros mismos y no según como supuestamente esta es. La realidad percibida, ha dicho nuestro Premio Nacional de Ciencias Humberto Maturana, no es independiente de aquel que la percibe. Declaro que es posible que no haya sido esta la expresión textual de Maturana, pero representa en todo caso su planteamiento central respecto del conocer.
Los seres vivos al vivir relacionados, con nosotros mismos, con todo lo que nos rodea y percibirlo, estamos siempre asignando significado. Es la razón de ser de la dupla percepción-acción, construída sobre los fenómenos sensorimotrices que nos constituyen; lo interesante, es que los significados que atribuimos a lo que percibimos, están ligados a la historia de vida que cada organismo particular ha vivido. Varela se refiere este hecho diciendo que los seres vivos, agregamos "un excedente de significado" a lo percibido. Transformamos lo percibido en significados. Al igual que el traductor en las conferencias, asignamos significados a los hechos mismos que percibimos y esos significados no están en los hechos mismos, sino que surgen ligados a nuestra historia de vida.

sábado, 14 de abril de 2007

ENFERMEDAD Y MODO DE SER. I

¿De qué habría muerto Jabba el Hutt?
Hay personas que afirman que las enfermedades que los aquejan no tienen relación alguna con su manera de ser. Este pensamiento, compartido también por muchos médicos, supone que la enfermedad es un fenómeno que le ocurre al cuerpo físico ("a la carne"), el que sería independiente del vivir emocional y espiritual de la persona en cuyo cuerpo la enfermedad ocurre. Gozo y sufrimiento -elementos insoslayables del vivir cotidiano-, no tendrían lugar por tanto, en las consideraciones del fenómeno de enfermar y sanar.
Para este tipo de personas, el fracaso de un tratamiento se resuelve con nuevos fármacos, o con la realización de nuevos exámenes, o con la consulta a otros especialistas, pero de poner la atención en el modo de ser, ni sombras.
Pero, hay datos que es útil considerar a la hora de ignorar el modo de ser como factor etiopatogénico:
a) Vivimos relacionados. Con otros seres vivos, con cosas no vivas, con nuestro entorno, con nuestra cultura, con nuestras creencias, con lo que nos gusta y lo que nos disgusta, con nuestros pensamientos, con diversas energías, con lo percibido, y en fin, con múltiples otros elementos fáciles de descubrir como constitutivos de nuestras relaciones.Las relaciones tienen consecuencias en los organismos que las establecen y estas se manifiestan estructuralmente. Sin embargo resulta una rareza que en las prácticas médicas se le pregunte al paciente acerca de la calidad de sus relaciones; la razón de esta omisión es simplemente que este aspecto de la vida de las personas no es considerado relevante en las prácticas médicas en uso.
b) Somos seres biológicos emocionales. Esto implica que al establecer relaciones (contacto), y si nuestra estructura total lo posibilita, nuestro estado cambia; de tranquilos a nerviosos, de somnolientos a despiertos, de sombríos a alegres, de aburridos a interesados, de seguros a inseguros. Todos los cambios referidos y el sinfin de otros posibles, son cambios afianzados en dinámicas biológicas complejas que nos hacen sentir que hemos emocionado. El fenómeno del emocionar ha salido a escena y el escenario es nuestro cuerpo. ¿Será el cuerpo indiferente a su emocionar?
c) Relaciones y emocionar van configurando nuestra estructura.
Según lo que hemos dicho en diversas entradas del blog, nosotros estamos constituídos, determinados, en nuestra estructura total. En toda relación-percepción nuestro organismo cambia y, cuando estas relaciones son recurrentes, estos cambios se "encarnan" estructuralmente (ver, "El emocionar tiene dueño"). Archives of Internal Medicine, prestigiosa revista médica, publicó en Enero del 2007 los resultados de una investigacíón en que enfermedad y modo de ser muestran su relación a nivel molecular. ¡Más científico imposible! Nos refererimos a esta publicación en una próxima entrada.
Continuará.

viernes, 23 de marzo de 2007

¿EXPERIENCIA O INPERIENCIA?

La gracia de ser seres lingüísticos es que podemos inventar palabras que a nuestro juicio representen mejor lo que queremos decir de algún asunto. Es el caso del término "inperiencia".
Teniendo como base lo publicado en varias entradas, particularmente en "Los seis órganos de los sentidos II" y mi experiencia como terapeuta en Medicina mentecuerpo, concluí que es de utilidad diferenciar entre el fenómeno a través el cual nos relacionamos con objetos externos, para el cual reservo el término experiencia, y el fenómeno a través el cual nos relacionamos con objetos internos, para el cual reservo el nuevo término inperiencia. Según lo dicho en la entrada ya referida, los órganos de los sentidos clásicos, ojo, oído, gusto, olfato y tacto, son los encargados de mediar la percepción de objetos externos al organismo; median pues nuestra experiencia. Nótese que con el término "objeto" me refiero a también a sonidos, olores, texturas, sabores y no sólo a lo que acostumbramos a llamar "cosas".
La mente y sus fenómenos, el sexto órgano de los sentidos, media en cambio con los objetos internos del organismo: pensamientos, sentimientos, imágenes, creencias, emociones, significados, ilusiones, inspiraciones, preferencias, aversiones, todos los cuales están in-corporados estructuralmente en nosotros. La mente, media pues, señales provenientes del interior de nosotros mismos; media entonces, nuestra inperiencia.
De lo dicho se coligen muchos nuevos asuntos, siendo el principal de todos-según mi mirar- que los seres humanos tenemos un potencial de acción muy limitado para cambiar el mundo de nuestra experiencia, pero sí tenemos uno muy grande para cambiar el mundo de nuestra inperiencia. Si nos decidimos a aprender como hacerlo, claro está.

jueves, 22 de marzo de 2007

LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS II


Si mal no recuerdo, fue A. Damasio quien dijo que "los seres vivos no solo lo están, sino que además parecen estar dedicados a permanecer vivos"; para lograrlo, necesitan disponer de elementos (sensores) que le informen de cambios ocurridos en el medio externo -para el caso de seres vivos simples unicelulares- y también de cambios del medio interno para el caso de seres vivos complejos como es el caso de seres humanos. Lo que comunmente llamamos "órganos de los sentidos" están referidos a aquellas estructuras a través de las cuales captamos perturbaciones venidas desde el mundo externo (más allá de nuestra piel), como lo son ondas sonoras y lumínicas, texturas de superficies , sabores y olores. Lo interesante de destacar es, que cuando esas perturbaciones son captadas por nuestros órganos de los sentidos, dando inicio al fenómeno biológico de la percepción (ver Los seis órganos...I), nuestro organismo cambia de estado; nuestro mundo cambia. Dejamos de tener el estado previo y pasamos a un nuevo mundo. Es lo que nos sucede cuando percibimos el aroma de un perfume que nos recuerda a un antiguo amor, o una melodía, o un bocinazo, o tocamos con nuestros pies un objeto extraño y resbaloso cuando nadamos en un lago. El cambio de estado descrito -que nosotros percibimos como fenómenos sensoriales y motrices- es la base de los eventos que surgen para que nuestro organismo responda a la nueva situación y genere la acción adaptativa correspondiente, la cual como ya vimos, depende de la estructura total ontogénica del organismo que experimenta el cambio de estado, que equivale a decir que la acción adaptativa, depende de la historia del organismo(ver Los seis órganos...I). Algunos milisegundos después de ocurrida la percepción, surge el emocionar del organismo; surge una cascada de eventos bioquímicos, de energías y moléculas; perturbaciones venidas desde el mundo interno ( al interior de nuestra piel), y una vez más nuestro estado cambia; le asignamos significado al o los objetos externos que iniciaron el fenómeno, y de esta manera cambiamos al objeto -que deja de ser lo que es- y pasa a ser el significado que le atribuimos.
Digamos todo esto de otro modo: Toda vez que percibimos un objeto,venga de afuera o de adentro de nuestros límites, nosotros cambiamos y al cambiar nosotros cambiamos al objeto. Y todos estos cambios estan determinados por nuestra historia, encarnada en nuestra estructura total.
De entre las perturbaciones (en forma de moléculas, hormonas, péptidos, energías) venidas desde el mundo interno, los fenómenos mentales, pensamientos, imágenes, motivaciones, creencias, apegos, aversiones, entre otros, constituyen una poderosa fuente de perturbaciones que al ser percibidas cambian nuestro mundo, y, para tenerlo muy en cuenta, cambian nuestros procesos biológicos.
Concluyamos. La mente es el sexto órgano de los sentidos y tiene una singular particularidad: puede generar sus propias perturbaciones, asunto este por todos conocido. Pongámoslo en proverbio: "Dime lo que piensas y te diré como está tu biología" o "Muéstrame tu biología y te diré como pensabas", o terminando con los proverbios, como lo dijo M.Chacón en su comentario, "por lo tanto uno podria rastrear desde la biologia los movimientos de la mente ya que son uno solo, o sea cada estructura se refleja en las otras; esto es lo que llamo unidad mentecuerpo". En la misma línea debe estar lo comentado por Tito y que aparece en la entrada publicada el 7 de Febrero. Como es evidente, los comentarios hacen historia.

miércoles, 7 de marzo de 2007

LOS SIGNIFICADOS DE LA REALIDAD.


¿Cuál fué la "realidad" para los hinchas del equipo blanco? ¿Cual la de los hinchas amarillos?
Acostumbramos a decir que el azúcar es dulce, que la película era mala, que la comida me hizo enfermar, que alguien me ofendió, que el libro era bueno, que el jefe me persigue, que fulano es un pesado, que tú tienes la culpa, que el tema es aburrido, que el trabajo estresa, que el gol fue penca; todas estas expresiones representan un modo de entender la vida -porque de ella hablamos- ya se trate de un libro, un jefe, el otro, , el azúcar, o de un gol, puesto que develan, que para quien las emite, la realidad (libro, jefe, trabajo, , azúcar, gol, etc.) es en sí misma, dulce, penca, pesada, culpable, ofensiva, buena, aburrida, estresante; para este modo de entender la vida, nosotros no tenemos parte, no contamos, en la calificación que hacemos de la "realidad"; supuestamente, la realidad y su cualidad (dulce, mala, pesada, culpable, ofensiva, buena, penca) es independiente de nosotros que somos los que la calificamos. En conclusión, para este modo de entender las cosas, el azúcar es dulce en sí misma; fulano es pesado en sí mismo; el trabajo es estresante en sí mismo, y el gol es penca en sí mismo, y todas ellas son lo que son, con independencia de nosotros, observadores de aquello que calificamos.
La recta comprensión de la Biología de la percepción nos alumbra con brillante luz, para demostrarnos, que tal modo de comprender la vida, no se ajusta a los hechos mismos. La Biología nos aclara que no vemos las cosas como las cosas son, sino que las vemos, según como somos nosotros. Y nosotros somos la estructura total con la cual "salimos a escena" en toda inmediatez. (ver, "Estructura total") Es desde esta estructura total, con la que atribuímos significado a las interacciones en las que nos involucramos en toda inmediatez, sean estas, interacciones con jefes, o temas, o libros, o comidas; nuestra biología, nuestra estructura total, no es independiente de nuestro vivir sino que surge de este vivir concreto. Los seres vivos y por ende los humanos, somos creadores de significados que acostumbramos llamar, "la realidad", pero los significados de esta realidad-y la realidad misma- no son independientes de nuestra estructura total; son producto de ella (ver "Los seis órganos de los sentidos I).
Gran parte de los conflictos entre humanos quedarían resueltos si al confrontar nuestras diferencias dijéramos: "Según mi estructura total, la realidad que yo observo es...".
Y es bueno tener presente, que los significados que atribuímos a esa "realidad", hacen surgir en nosotros el sorprendente fenómeno de nuestras emociones. Penas, alegrías, sorpresas, desagrados, dudas , miedos y tantas otras emociones, surgen de los significados que nosotros atribuímos a las cosas que percibimos y no de las cosas mismas. Ya lo hemos dicho en otras entradas pero es útil reiterarlo: nadie ni nada nos puede asustar si nosotros no nos asustamos; nada ni nadie nos puede ofender si nosotros no nos ofendemos; nada ni nadie nos puede apenar si nosotros no nos apenamos. La emoción surge del significado que damos a las cosas. Es a partir de esta relación, percepción versus significado, que muchos procesos biológicos terminan en enfermedad. Ignorar el emocionar de las personas como elemento constitutivo de la enfermedad es a mi juicio, una omisión mayor en las prácticas médicas actuales. Mi experiencia profesional, me indica que una parte sustancial del gasto en que las personas deben incurrir en pro de recuperar la salud perdida, se puede evitar si los médicos incluyéramos la variable emocionar, en nuestras consideraciones. El emocionar no es un asunto para especialistas; debiera ser parte del bagaje elemental del actuar médico.

miércoles, 28 de febrero de 2007

LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS I

Cuando una señal lumínica (fotón) proveniente del medio llega a la retina, se produce allí, una activación, un cambio notable en la actividad de receptores lumínicos, situados a nivel de la superficie externa de la membrana de la célula nerviosa sobre la cual estos receptores se posan; como consecuencia de esta activación, se gatillan cambios en el espesor de dicha membrana y debido a la estructura interna del sistema nervioso del cual la membrana forma parte, se generan fenómenos eléctricos y químicos que dan origen a señales que después de muchas interacciones, rematan por fin en el fenómeno perceptual que llamamos, ver. Una vez que vemos una imagen se manifiesta en su totalidad el fenómeno del emocionar, de la atribución de significado a lo percibido, y la acción correspondiente a ese emocionar, todo lo cual implica también un fenómeno de actualización de las memorias "a la mano", del ser vivo que está percibiendo.
Aclaremos. a) Se requiere de señales provenientes del medio que pueden ser de distinta naturaleza física o química, según se trate de olores, texturas, sonidos, sabores o imágenes (en rigor, fotones). b) se requiere de estructuras especializadas, receptores, que sean sensibles a las señales del medio. c) el cambio de estado de estos receptores externos, gatilla cambios a nivel de células nerviosas, cambios que dependen por entero de la estructura interna del sistema nervioso, de acuerdo al principio de clausura operacional.(ver "Tour Teórico II) . d) estos cambios , sufren muchas transformaciones en el camino hacia niveles superiores del cerebro, de tal modo que la imagen que finalmente vemos, está formada en un 20% por señales que vienen del exterior y en un 80% por señales que provienen del interior de nuestro sistema nervioso. Estas últimas (el 80%) dan cuenta de la estructura total (ver entrada correspondiente) del organismo que percibe y no sólo de aspectos relacionados con fenómenos ópticos y de la física de la luz. e) mientras ocurre la percepción, el organismo que percibe emociona, atribuye un significado a lo visto y despliega la acción correspondiente; no cualquier acción, sólo la correspondiente a la historia de vida y estructura total (ontogenia) de ese particular organismo, incluida como dijimos, sus memorias.
Pongamos un ejemplo. Una persona va caminando, un león se coloca trás él y lo empieza a seguir. Súbitamente la persona advierte una "presencia" tras ella, voltea la cabeza y ve a la bestia. Aquí entra en juego la estructura total ontogénica de esta persona y los porcentajes a los que ya hice alusión, porque si quien voltea la cabeza es un avezado domador de leones, su estructura total le hace surgir el emocionar, que respecto de leones, encarnó en su vida; la acción que surge de ese encuentro puede ser algo así como: !Ah, es un león no más!" y tomará algunos resguardos por si el león fuera poco educado. En cambio si el que camina eres tú, cuya experiencia con leones no supera un primer plano en Animal Planet, tu estructura total gatillará un emocionar muy distinto y tu acción correspondiente ¡ni te digo!
Por tanto no existe un mirar objetivo, un emocionar standard, y una acción estereotipada. Percepción y significado son asuntos personales, ontogénicos. La realidad percibida no es independiente del que percibe. No percibimos leones como los leones son, sino que los percibimos según como somos nosotros. Y esto vale al percibir maridos, esposas, hijos, políticos, Transantiago, películas, religiones, jefes y un cuanto hay.
¿Tendrá todo esto alguna relación con las prácticas médicas? ¡ABSOLUTAMENTE!
Ya viene LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS II.

lunes, 5 de febrero de 2007

ESTRUCTURA TOTAL.


¡Leer con muuuuucha atención!
Un poema, un huevo, un gallinero, un auto, el sistema solar, un país o cualquier otro sistema que distingamos, es el sistema que es, porque los elementos que lo constituyen y las relaciones que estos elementos establecen entre sí, permiten que se constituya el sistema que es, y no otro distinto. Los elementos pueden cambiar, pero si las relaciones se mantienen, seguirá siendo el mismo sistema. Una silla por ejemplo, seguirá siendo tal , aunque sus elementos sean de madera, metal, o plástico o una combinación de estos materiales. Igual seguirá siendo silla aunque el respaldo sea más o menos inclinado, las patas más o menos separadas, tenga o no apoya brazos. Pero, si las relaciones cambian de un modo radical, como sucedería si una pata está en el respaldo y este en el lugar de la pata y la sentadera en un costado, deja de ser reconocido como una silla y pasa a ser un mamarracho o una obra de arte moderno. Pasa a ser, otro sistema, otra organización..
Los humanos, siguiendo el principio del determinismo estructural (Tour teòrico I), también estamos determinados en nuestra estructura, haciendo la salvedad que el concepto de estructura incluye a TODOS los elementos que los constituyen , es decir, la estrucura biológica, las memorias, el lenguaje, la emociones, los afectos, las aversiones, los miedos, el aprendizaje, las creencias, la cultura en la que está inmerso y los paradigmas sobre los cuales fundan su vivir; a este conjunto lo llamo estructura total. En todo presente, o si se prefiere, en toda inmediatez, los humanos estarán determinados por la estructura total que han llegado a tener hasta ese momento, la que por supuesto podrá cambiar al cambiar las relaciones en las que el humano se involucra. Cuando alguien dice a otro: "¡Por Dios, cómo has cambiado!" la respuesta implícita es: " Lo que sucede es que cambié algunas (o varias) relaciones de los elementos que configuraban mi estructura total anterior y por ello he cambiado".La estructura, es entonces un concepto dinámico y cambiante momento a momento, según sean las circunstancias de relación del ser vivo consigo mismo, con otros seres vivos, con las cosas y el medio en el que vive. Este concepto de cambio estructural momento a momento, se conoce con el témino Ontogenia. Este blog por ejemplo, tiene su ontogenia porque va cambiando su estructura según las circunstancias de su devenir.
De lo anterior, quiero enfatizar lo dicho respecto de que el ser vivo - el humano en particular- se relaciona y reacciona a sus propios cambios, de los cuales, los emocionales son particularmente relevantes. Por ello que el dicho: "él, no está enfermo de los nervios; los nervios están enfermos de él", encuentra su respaldo en la ontogenia de la estructura total. De hecho, según mi experiencia profesional, en una buena porción de las enfermedades , nosotros mismos aportamos sustancialmente; en especial, con nuestra estructura de reacción emocional . En esta última observación se basa la idea que estamos desarrollando de usar la relación, emocionar/enfermar/sanar, como intervención médica en Medicina Preventiva.
A nuestro juicio, en el ejercicio práctico de la medicina moderna, se comete la gran omisión de ver al enfermo con un criterio biológico limitado (funcionamiento de òrganos y sistemas), dejando fuera de toda consideración diagnóstica y terapéutica, los otros elementos (emociones, creencias, etc.) inseparables del ser humano que acude a la consulta; y lo más relevante es que estos últimos elementos, son también de base biológica, pero los médicos no los consideran al momento de buscar las causas de la enfermedad; para que esto ocurra se requiere de un criterio ampliado, el cual, aún no se ha desarrollado y por ende, el tema no forma parte de las conversaciones corrientes del contexto médico. Este blog, forma parte de una línea de pensamiento emergente en las publicaciones científicas de la Medicina mente-cuerpo.
Ahora bien, ¿cómo llegó la medicna moderna a esta notable omisión? Simple; como resultado de su devenir ontogénico en que los paradigmas que la fundaron, no incluyeron al humano en su estructura total. De ahí la necesidad de cambiar la mirada del actuar médico.

miércoles, 31 de enero de 2007

CONSULTA MÉDICA

¿Qué es lo que espera el médico cuando el paciente entra a la consulta? y ¿qué es lo que espera el paciente cuando entra a la consulta del médico? Si médico y paciente comparten expectativas similares del encuentro clínico, es muy probable que este resulte exitoso. Es importante saber que el médico recibió en la Universidad, cierto tipo de formación basada en los paradigmas que la ciencia médica acepta como válidos actualmente. Demos una mirada a esta formación.

Que aprenden los estudiantes de Medicina.
Simplificando un poco, digamos que en los primeros años de su carrera los alumnos aprenden (no sin sufrimiento) temas tales como Anatomía, Histología, Bioquímica, Fisiología, Fisiopatología, Patología, Farmacología y otros, a través de cuyo conocimiento se espera que ellos comprendan como está hecho el cuerpo humano, como funciona, como enferma y como interactúa con fármacos de distinta índole. Es curioso comprobar que a pesar de la amplísima diversidad de humanos que existen, los alumnos aprenden que no existen diferencias entre unos y otros. Todos estos temas se enseñan como una generalización, importando poco si estos seres viven más cerca de la tristeza o de la alegría, del desamparo o de la esperanza. Ni por asomo se menciona la Histología ( o bioquímica, o fisiopatología etc.) de los tristes, o los desesperanzados o los contentos. Para el conocimiento médico del nivel preclínico, todos los organismos son iguales. La vida emocional, no deja huella en el cuerpo. Es un aprendizaje por omisión.
En la etapa clínica, cuando los estudiantes cursan los últimos años, la cosa no cambia mucho. Enfermedad es asunto de interacciones entre el organismo y agentes tales como: virus, bacterias, parásitos, desajustes metabólicos, mutaciones, activación de oncogenes, tabaco, alcohol, drogas, estado de los sistemas de defensa, tipo de ingesta calórica, falla en mecanismos de autoreparación. Curación por su lado, es asunto de diagnósticos , medicamentos, cirugías, cambios en conductas relacionadas con la salud, controles periódicos. Una vez más los estados emocionales , producto del vivir de las personas, no entran en la consideración de esquemas terapéuticos o protocolos de investigación. A lo más administrar ansiolíticos, antidepresivos.
Todo este enfoque es producto de los paradigmas que la ciencia médica tiene respecto del enfermar y sanar que vienen desde los tiempos de Pasteur.

Lo que pensamos nosotros.
Basados en nuestra experiencia clínica, en la solidez teórica de nuestro planteamiento, en recientes publicaciones científicas, en la intuición de nuestros pacientes, nosotros pensamos que así como el intercambio gaseoso, el metabolismo celular, los potenciales de óxido redución, la permeabilidad de las membranas, la dinámica de receptores y ligandos, la filtración glomerular y tantos otros eventos biológicos, pensamos digo, que el emocionar forma también parte integral de los mecanismos biológicos implicados en la mantención del equilibrio homesostático que hace posible el estado de salud de los seres humanos. La experiencia cotidiana nos confirma que al sentir pasos detrás de nosotros en una calle oscura, cambia nuestra biología: al cumplirse el plazo y no poder cumplir, cambia nuestra biología; al ver asomarse a la amada (o el amado) cambia nuestra biología; al percatarnos que perdimos la billetera, cambia nuestra; biología; al escuchar cierta canción, cambia nuestra biología. En toda interacción surge el emocionar que nos dispone a cierto tipo de acción. Del mismo modo las emociones de fondo-tristeza, frustración, desencanto, esperanza, optimismo- cambian nuestra biología y terminan literalmente encarnándose en nosotros. Nuestro emocionar nos acerca o aleja de enfermar o sanar, según este emocionar sea.
Pensamos que cambiar el emocionar que nos conduce al enfermar, es algo posible de aprender. Claramente es un asunto más de sabiduría que de farnacología y pensamos que poner esta mirada en acción , ayudará a mejorar los resultados clínicos de nuestro quehacer profesional y por cierto, puede ser una poderosa herramienta en Medicina Preventiva.
Por ello que la pregunta que ineludiblemente deberemos hacer a todo paciente es: "Y cuénteme por favor ¿cómo lo pasa usted en la vida?

martes, 30 de enero de 2007

BREVE HISTORIA

En mi condición de médico recién recibido, elegí ir a la isla de Chiloé para ejercer como Médico General de Zona. Al poco tiempo entendí que la preparación recibida en la Universidad, no me había enseñado que es la cultura en que las personas están inmersas, la que funda las creencias y paradigmas que ellas tienen acerca de los fenómenos de enfermar y sanar. Si vas a ser aceptado o no por la comunidad como recurso para ayudarles a recuperar la salud perdida, depende de si entiendes y aceptas sus paradigmas. Comprendí que el modo de vida chilote disponía de una cultura totalmente distinta a la que yo tenía. Al comprender su cultura y las visiones mágicas del enfermar y sanar que tenían, estas pasaron a ser recursos para ayudarles a sanar sus enfermedades.
Desde esos ya lejanos tiempos, fuí comprendiendo que el emocionar que las personas tienen como resultado de su modo de vida, guarda profunda relación con su biología. Este aprendizaje, es el que me estimula a llamar la atención de médicos y pacientes acerca del rol preponderante del modo de vida y el emocionar como factores relevantes en los procesos biológicos implicados en el estado de salud de las personas. , factores estos, que la medicina moderna no considera a la hora de buscar las causas que originaron la pérdida de la salud.
En el transcurso de este blog, esperamos dejar en claro, a través de consideraciones biológicas, porqué las prácticas médicas actuales cometen una omisión mayor al no considerar la relación del emocionar con los fenómenos de enfermar y sanar.

ARTE SANADOR

¡Vaya acto mágico!. La expresión de la niña saludando con gozo la aparición de la muñeca gigante, refleja el estado de su alma y el de sus sistemas orgánicos en ese notable instante. Cualquier desequilibrio de sus sistemas biológicos queda armonizado automáticamente; es la emoción del gozo transformando la biología. Para esta niña, ese instante de relación profunda con la ilusión y la fantasía, quedará por siempre en su memoria y constituirá para ella un recurso sanador a lo largo de su vida. Factor de resilencia llaman otros a estas vivencias. Lo mismo para ancianos, adultos y otros miles que quisimos recibir este regalo de arte sanador. Doy por seguro, que todos, hemos estado más sanos y felices en este tiempo.
Nuestras autoridades de salud, ¿ habrán podido darse cuenta que la felicidad de un pueblo se relaciona inevitablemente con los indicadores de salud? ¿No ha sido acaso esta mágica visita una intervención que mejoró la vida biológica y espiritual del pueblo?
Alguien dijo que el mundo es un gran escenario donde se representan espectáculos que enferman o sanan a quienes los presencian. Si comparamos este espectáculo con el de nuestros rabiosos y vociferantes políticos, ¿cuál de ellos es sanador y cual el que enferma? Si usted tuviera que regalar uno de ellos a alguien que necesita sanarse ¿cual elegiría ?
Ví a muchas personas comprando fotos de la muñeca. Sospecho que si cubriéramos la pantalla del televisor con esas fotos, nos ahorraríamos muchos espectáculos que cotidianamente enferman el alma y el cuerpo y eso ¡A ESCALA NACIONAL!