domingo, 15 de abril de 2007

ENFERMEDAD Y MODO DE SER II

II parte.
d) Somos seres históricos. Con ello nos referimos al hecho que
nuestras acciones, nuestras conductas, nuestros pensamientos,
y en fin todo aquello en que nos involucramos, deja huella en nuestra estructura total; en base a esta, se articulan los siguientes eventos cognitivos y de este modo terminamos pareciéndonos a lo que hemos hecho anteriormente. La expresión "oye, tú sigues igual que antes" da cuenta del carácter histórico del ser vivo. La huella más profunda de este ser histórico, encuentra su manifestación en nuestros hábitos, de los cuales, solemos no tener consciencia. Sin embargo, los hábitos (no sólo los alimenticios y de actividad física),están a la base de muchas enfermedades.
e) Vivimos sin atención. Nuestra cultura occidental no ha incluído en sus prácticas el desarrollo de atención al propio hacer; por ello, nuestros hábitos "pasan colados" y terminamos haciendo, sin estar presentes (conscientes), nuestro hacer automático. Es fácil verlo en otros cuando los observamos "perder la cabeza" sin que parezcan darse cuenta cómo la estan perdiendo, mientras la estan perdiendo. Es difícil verlo en nosotros. Vivimos dispersos, ajenos a nuestra inmediatez. Felizmente, estar atentos al propio hacer de cada inmediatez, es algo que nuestros recursos biológicos nos permiten aprender; a través de haceres concretos por supuesto.
f) Somos seres sociales y lingüísticos. Somos individuos moleculares con un modo de vida social que requerimos de acuerdos consensuados para coordinar nuestras conductas en la vida social. Dicho en breve, vivmos en el lenguaje; las palabras son sólo un elemento más del lenguaje. Vivimos en relación y atribuímos significados en esta relación.
g) Somos lo que hacemos. Y hacemos lo que somos, según la estructura total que nuestro vivir ha tallado en nosotros. Una buena parte de lo que hacemos, proviene de un libreto escrito por otros bajo cuyo embrujo caemos. Al despertar a la inmediatez que estamos haciendo ocurrir con nuestro hacer concreto, podemos empezar a escribir nuestro propio libreto; transitorio por cierto.
h) Las enfermedades surgen desde nosotros. Casi todas las personas a las que les he preguntado si creen que las enfermedades se relacionan con los sufrimientos del alma, me responden afirmativamente. En mi práctica profesional de Medicina mente-cuerpo, esto constituye una relación evidente. Por cierto el principio general del determinismo estructural (ver entradas Tour Teórico I y Estructura Total) se aplica siempre; de ahí que un trastorno genético innato puede impedir la correcta síntesis de ciertas proteínas y por ende impedir un funcionamiento orgánico normal. Pero para la mayoría de las enfermedades comunes, el modo de vida concreto que las personas realizan (particularmente en sus aspectos emocionales y relacionales) y los sufrimientos del alma, son factores etiológicos (causantes de enfermedad).
i) La sanación, también. Es sorprendente constatar que a pesar de nuestra condición de entidades moleculares en continuo cambio, con dinámicas que surgen y desaparecen, puedan surgir en nosotros fenómenos tan cautivantes como la compasión, la belleza, la poesía, la música, la paz del alma, la empatía y la sanación desde nosotros mismos. Sin embargo para transitar el camino de la sanación hay que desaprender, remover creencias, hábitos y conductas limitantes; dicho en lenguaje ontogénico, debemos reestructurarnos. Limpiar lo que está de más en nuestra estructura total; sacar lo superfluo. La Medicina mente cuerpo se ocupa de ello; es biología para el cuerpo y el alma.

sábado, 14 de abril de 2007

ENFERMEDAD Y MODO DE SER. I

¿De qué habría muerto Jabba el Hutt?
Hay personas que afirman que las enfermedades que los aquejan no tienen relación alguna con su manera de ser. Este pensamiento, compartido también por muchos médicos, supone que la enfermedad es un fenómeno que le ocurre al cuerpo físico ("a la carne"), el que sería independiente del vivir emocional y espiritual de la persona en cuyo cuerpo la enfermedad ocurre. Gozo y sufrimiento -elementos insoslayables del vivir cotidiano-, no tendrían lugar por tanto, en las consideraciones del fenómeno de enfermar y sanar.
Para este tipo de personas, el fracaso de un tratamiento se resuelve con nuevos fármacos, o con la realización de nuevos exámenes, o con la consulta a otros especialistas, pero de poner la atención en el modo de ser, ni sombras.
Pero, hay datos que es útil considerar a la hora de ignorar el modo de ser como factor etiopatogénico:
a) Vivimos relacionados. Con otros seres vivos, con cosas no vivas, con nuestro entorno, con nuestra cultura, con nuestras creencias, con lo que nos gusta y lo que nos disgusta, con nuestros pensamientos, con diversas energías, con lo percibido, y en fin, con múltiples otros elementos fáciles de descubrir como constitutivos de nuestras relaciones.Las relaciones tienen consecuencias en los organismos que las establecen y estas se manifiestan estructuralmente. Sin embargo resulta una rareza que en las prácticas médicas se le pregunte al paciente acerca de la calidad de sus relaciones; la razón de esta omisión es simplemente que este aspecto de la vida de las personas no es considerado relevante en las prácticas médicas en uso.
b) Somos seres biológicos emocionales. Esto implica que al establecer relaciones (contacto), y si nuestra estructura total lo posibilita, nuestro estado cambia; de tranquilos a nerviosos, de somnolientos a despiertos, de sombríos a alegres, de aburridos a interesados, de seguros a inseguros. Todos los cambios referidos y el sinfin de otros posibles, son cambios afianzados en dinámicas biológicas complejas que nos hacen sentir que hemos emocionado. El fenómeno del emocionar ha salido a escena y el escenario es nuestro cuerpo. ¿Será el cuerpo indiferente a su emocionar?
c) Relaciones y emocionar van configurando nuestra estructura.
Según lo que hemos dicho en diversas entradas del blog, nosotros estamos constituídos, determinados, en nuestra estructura total. En toda relación-percepción nuestro organismo cambia y, cuando estas relaciones son recurrentes, estos cambios se "encarnan" estructuralmente (ver, "El emocionar tiene dueño"). Archives of Internal Medicine, prestigiosa revista médica, publicó en Enero del 2007 los resultados de una investigacíón en que enfermedad y modo de ser muestran su relación a nivel molecular. ¡Más científico imposible! Nos refererimos a esta publicación en una próxima entrada.
Continuará.

sábado, 24 de marzo de 2007

EL EMOCIONAR TIENE DUEÑO


Cuando "somos tocados" por un objeto externo al cual somos sensibles -inicio del fenómeno de la percepción- se produce en nuestro organismo un cambio de estado que nos dispone a una acción, a un movimiento (notorio o sutil), que nos acerca o aleja del objeto perturbante; la dirección de este movimiento, va a depender del significado que le atribuímos a ese objeto, como peligroso o seguro, deseable o indeseable, entre muchos otros. Todos estos fenómenos: cambio de estado, significado y acción resultante, estarán determinados por la historia previa del organismo, pues como ya lo hemos demostrado, la historia esculpe nuestra estructura total, y nos dota de memoria.
Al cambio de estado del organismo, que nos dispone a cierto tipo de movimiento ( o acción), lo llamamos emoción. Ese emocionar depende de la historia de ese organismo particular. Si un faquir pisa un clavo, su emocionar será muy distinto si quien lo pisa nació con zapatitos puestos. Si el que escucha una palabra ofensiva, acostumbra a ser árbitro de fútbol, su emocionar será muy distinto del de un mamón crónico y son distintos porque su estructura total es distinta, y esta lo es, porque su vivir también lo ha sido.
El que digamos que el humano es un ser histórico, no es pues un asunto conceptual o filosófico; es en primer término un asunto estructural, biológico; circuitos disposicionales "a la mano", listos para encenderse cuando ciertos objetos gatillan su encendido. Historias de vida distintas, esculpen circuitos disposicionales distintos, emocionares distintos. Y esta influencia del vivir se extiende hasta el nivel de fenómenos catalíticos de nuestros procesos bioquímicos. Ilya Prigogyne ganó el Nóbel por este descubrimiento.
El emocionar , involucra al organismo en su totalidad; sientes el clavo en todo el cuerpo, no sólo en el pie; para que este fenómeno global ocurra, el o los objetos internos -pensamientos, sentimientos, imágenes, creencias, emociones, significados, ilusiones, inspiraciones,, memorias, desagrados, agrados, deben "tocar" todo tejido donde existan los sensores (en rigor, receptores) adecuados. Toda emoción entonces está intermediada por elementos biológicos y toda emoción es biología actualizando la historia de vida del organismo que emociona.

viernes, 23 de marzo de 2007

¿EXPERIENCIA O INPERIENCIA?

La gracia de ser seres lingüísticos es que podemos inventar palabras que a nuestro juicio representen mejor lo que queremos decir de algún asunto. Es el caso del término "inperiencia".
Teniendo como base lo publicado en varias entradas, particularmente en "Los seis órganos de los sentidos II" y mi experiencia como terapeuta en Medicina mentecuerpo, concluí que es de utilidad diferenciar entre el fenómeno a través el cual nos relacionamos con objetos externos, para el cual reservo el término experiencia, y el fenómeno a través el cual nos relacionamos con objetos internos, para el cual reservo el nuevo término inperiencia. Según lo dicho en la entrada ya referida, los órganos de los sentidos clásicos, ojo, oído, gusto, olfato y tacto, son los encargados de mediar la percepción de objetos externos al organismo; median pues nuestra experiencia. Nótese que con el término "objeto" me refiero a también a sonidos, olores, texturas, sabores y no sólo a lo que acostumbramos a llamar "cosas".
La mente y sus fenómenos, el sexto órgano de los sentidos, media en cambio con los objetos internos del organismo: pensamientos, sentimientos, imágenes, creencias, emociones, significados, ilusiones, inspiraciones, preferencias, aversiones, todos los cuales están in-corporados estructuralmente en nosotros. La mente, media pues, señales provenientes del interior de nosotros mismos; media entonces, nuestra inperiencia.
De lo dicho se coligen muchos nuevos asuntos, siendo el principal de todos-según mi mirar- que los seres humanos tenemos un potencial de acción muy limitado para cambiar el mundo de nuestra experiencia, pero sí tenemos uno muy grande para cambiar el mundo de nuestra inperiencia. Si nos decidimos a aprender como hacerlo, claro está.

jueves, 22 de marzo de 2007

LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS II


Si mal no recuerdo, fue A. Damasio quien dijo que "los seres vivos no solo lo están, sino que además parecen estar dedicados a permanecer vivos"; para lograrlo, necesitan disponer de elementos (sensores) que le informen de cambios ocurridos en el medio externo -para el caso de seres vivos simples unicelulares- y también de cambios del medio interno para el caso de seres vivos complejos como es el caso de seres humanos. Lo que comunmente llamamos "órganos de los sentidos" están referidos a aquellas estructuras a través de las cuales captamos perturbaciones venidas desde el mundo externo (más allá de nuestra piel), como lo son ondas sonoras y lumínicas, texturas de superficies , sabores y olores. Lo interesante de destacar es, que cuando esas perturbaciones son captadas por nuestros órganos de los sentidos, dando inicio al fenómeno biológico de la percepción (ver Los seis órganos...I), nuestro organismo cambia de estado; nuestro mundo cambia. Dejamos de tener el estado previo y pasamos a un nuevo mundo. Es lo que nos sucede cuando percibimos el aroma de un perfume que nos recuerda a un antiguo amor, o una melodía, o un bocinazo, o tocamos con nuestros pies un objeto extraño y resbaloso cuando nadamos en un lago. El cambio de estado descrito -que nosotros percibimos como fenómenos sensoriales y motrices- es la base de los eventos que surgen para que nuestro organismo responda a la nueva situación y genere la acción adaptativa correspondiente, la cual como ya vimos, depende de la estructura total ontogénica del organismo que experimenta el cambio de estado, que equivale a decir que la acción adaptativa, depende de la historia del organismo(ver Los seis órganos...I). Algunos milisegundos después de ocurrida la percepción, surge el emocionar del organismo; surge una cascada de eventos bioquímicos, de energías y moléculas; perturbaciones venidas desde el mundo interno ( al interior de nuestra piel), y una vez más nuestro estado cambia; le asignamos significado al o los objetos externos que iniciaron el fenómeno, y de esta manera cambiamos al objeto -que deja de ser lo que es- y pasa a ser el significado que le atribuimos.
Digamos todo esto de otro modo: Toda vez que percibimos un objeto,venga de afuera o de adentro de nuestros límites, nosotros cambiamos y al cambiar nosotros cambiamos al objeto. Y todos estos cambios estan determinados por nuestra historia, encarnada en nuestra estructura total.
De entre las perturbaciones (en forma de moléculas, hormonas, péptidos, energías) venidas desde el mundo interno, los fenómenos mentales, pensamientos, imágenes, motivaciones, creencias, apegos, aversiones, entre otros, constituyen una poderosa fuente de perturbaciones que al ser percibidas cambian nuestro mundo, y, para tenerlo muy en cuenta, cambian nuestros procesos biológicos.
Concluyamos. La mente es el sexto órgano de los sentidos y tiene una singular particularidad: puede generar sus propias perturbaciones, asunto este por todos conocido. Pongámoslo en proverbio: "Dime lo que piensas y te diré como está tu biología" o "Muéstrame tu biología y te diré como pensabas", o terminando con los proverbios, como lo dijo M.Chacón en su comentario, "por lo tanto uno podria rastrear desde la biologia los movimientos de la mente ya que son uno solo, o sea cada estructura se refleja en las otras; esto es lo que llamo unidad mentecuerpo". En la misma línea debe estar lo comentado por Tito y que aparece en la entrada publicada el 7 de Febrero. Como es evidente, los comentarios hacen historia.

miércoles, 7 de marzo de 2007

LOS SIGNIFICADOS DE LA REALIDAD.


¿Cuál fué la "realidad" para los hinchas del equipo blanco? ¿Cual la de los hinchas amarillos?
Acostumbramos a decir que el azúcar es dulce, que la película era mala, que la comida me hizo enfermar, que alguien me ofendió, que el libro era bueno, que el jefe me persigue, que fulano es un pesado, que tú tienes la culpa, que el tema es aburrido, que el trabajo estresa, que el gol fue penca; todas estas expresiones representan un modo de entender la vida -porque de ella hablamos- ya se trate de un libro, un jefe, el otro, , el azúcar, o de un gol, puesto que develan, que para quien las emite, la realidad (libro, jefe, trabajo, , azúcar, gol, etc.) es en sí misma, dulce, penca, pesada, culpable, ofensiva, buena, aburrida, estresante; para este modo de entender la vida, nosotros no tenemos parte, no contamos, en la calificación que hacemos de la "realidad"; supuestamente, la realidad y su cualidad (dulce, mala, pesada, culpable, ofensiva, buena, penca) es independiente de nosotros que somos los que la calificamos. En conclusión, para este modo de entender las cosas, el azúcar es dulce en sí misma; fulano es pesado en sí mismo; el trabajo es estresante en sí mismo, y el gol es penca en sí mismo, y todas ellas son lo que son, con independencia de nosotros, observadores de aquello que calificamos.
La recta comprensión de la Biología de la percepción nos alumbra con brillante luz, para demostrarnos, que tal modo de comprender la vida, no se ajusta a los hechos mismos. La Biología nos aclara que no vemos las cosas como las cosas son, sino que las vemos, según como somos nosotros. Y nosotros somos la estructura total con la cual "salimos a escena" en toda inmediatez. (ver, "Estructura total") Es desde esta estructura total, con la que atribuímos significado a las interacciones en las que nos involucramos en toda inmediatez, sean estas, interacciones con jefes, o temas, o libros, o comidas; nuestra biología, nuestra estructura total, no es independiente de nuestro vivir sino que surge de este vivir concreto. Los seres vivos y por ende los humanos, somos creadores de significados que acostumbramos llamar, "la realidad", pero los significados de esta realidad-y la realidad misma- no son independientes de nuestra estructura total; son producto de ella (ver "Los seis órganos de los sentidos I).
Gran parte de los conflictos entre humanos quedarían resueltos si al confrontar nuestras diferencias dijéramos: "Según mi estructura total, la realidad que yo observo es...".
Y es bueno tener presente, que los significados que atribuímos a esa "realidad", hacen surgir en nosotros el sorprendente fenómeno de nuestras emociones. Penas, alegrías, sorpresas, desagrados, dudas , miedos y tantas otras emociones, surgen de los significados que nosotros atribuímos a las cosas que percibimos y no de las cosas mismas. Ya lo hemos dicho en otras entradas pero es útil reiterarlo: nadie ni nada nos puede asustar si nosotros no nos asustamos; nada ni nadie nos puede ofender si nosotros no nos ofendemos; nada ni nadie nos puede apenar si nosotros no nos apenamos. La emoción surge del significado que damos a las cosas. Es a partir de esta relación, percepción versus significado, que muchos procesos biológicos terminan en enfermedad. Ignorar el emocionar de las personas como elemento constitutivo de la enfermedad es a mi juicio, una omisión mayor en las prácticas médicas actuales. Mi experiencia profesional, me indica que una parte sustancial del gasto en que las personas deben incurrir en pro de recuperar la salud perdida, se puede evitar si los médicos incluyéramos la variable emocionar, en nuestras consideraciones. El emocionar no es un asunto para especialistas; debiera ser parte del bagaje elemental del actuar médico.

miércoles, 28 de febrero de 2007

LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS I

Cuando una señal lumínica (fotón) proveniente del medio llega a la retina, se produce allí, una activación, un cambio notable en la actividad de receptores lumínicos, situados a nivel de la superficie externa de la membrana de la célula nerviosa sobre la cual estos receptores se posan; como consecuencia de esta activación, se gatillan cambios en el espesor de dicha membrana y debido a la estructura interna del sistema nervioso del cual la membrana forma parte, se generan fenómenos eléctricos y químicos que dan origen a señales que después de muchas interacciones, rematan por fin en el fenómeno perceptual que llamamos, ver. Una vez que vemos una imagen se manifiesta en su totalidad el fenómeno del emocionar, de la atribución de significado a lo percibido, y la acción correspondiente a ese emocionar, todo lo cual implica también un fenómeno de actualización de las memorias "a la mano", del ser vivo que está percibiendo.
Aclaremos. a) Se requiere de señales provenientes del medio que pueden ser de distinta naturaleza física o química, según se trate de olores, texturas, sonidos, sabores o imágenes (en rigor, fotones). b) se requiere de estructuras especializadas, receptores, que sean sensibles a las señales del medio. c) el cambio de estado de estos receptores externos, gatilla cambios a nivel de células nerviosas, cambios que dependen por entero de la estructura interna del sistema nervioso, de acuerdo al principio de clausura operacional.(ver "Tour Teórico II) . d) estos cambios , sufren muchas transformaciones en el camino hacia niveles superiores del cerebro, de tal modo que la imagen que finalmente vemos, está formada en un 20% por señales que vienen del exterior y en un 80% por señales que provienen del interior de nuestro sistema nervioso. Estas últimas (el 80%) dan cuenta de la estructura total (ver entrada correspondiente) del organismo que percibe y no sólo de aspectos relacionados con fenómenos ópticos y de la física de la luz. e) mientras ocurre la percepción, el organismo que percibe emociona, atribuye un significado a lo visto y despliega la acción correspondiente; no cualquier acción, sólo la correspondiente a la historia de vida y estructura total (ontogenia) de ese particular organismo, incluida como dijimos, sus memorias.
Pongamos un ejemplo. Una persona va caminando, un león se coloca trás él y lo empieza a seguir. Súbitamente la persona advierte una "presencia" tras ella, voltea la cabeza y ve a la bestia. Aquí entra en juego la estructura total ontogénica de esta persona y los porcentajes a los que ya hice alusión, porque si quien voltea la cabeza es un avezado domador de leones, su estructura total le hace surgir el emocionar, que respecto de leones, encarnó en su vida; la acción que surge de ese encuentro puede ser algo así como: !Ah, es un león no más!" y tomará algunos resguardos por si el león fuera poco educado. En cambio si el que camina eres tú, cuya experiencia con leones no supera un primer plano en Animal Planet, tu estructura total gatillará un emocionar muy distinto y tu acción correspondiente ¡ni te digo!
Por tanto no existe un mirar objetivo, un emocionar standard, y una acción estereotipada. Percepción y significado son asuntos personales, ontogénicos. La realidad percibida no es independiente del que percibe. No percibimos leones como los leones son, sino que los percibimos según como somos nosotros. Y esto vale al percibir maridos, esposas, hijos, políticos, Transantiago, películas, religiones, jefes y un cuanto hay.
¿Tendrá todo esto alguna relación con las prácticas médicas? ¡ABSOLUTAMENTE!
Ya viene LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS II.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Testimonio que merece comentarios

El que sigue es un comentario testimonial de Tito Bontá al post "Estructura Total".

"Pero no hay que olvidar que no era posible que los paradigmas que fundaron a la medicina incluyeran al ser humano en su estructura total dado que el estado del conocimiento en esa época, estaba muy lejos de comprender al ser humano en el conjunto de sus relaciones. Solo alcanzaba a comprender el aspecto biológico-funcional de las células, tejidos, y órganos desconociendo absolutamente el impacto de las emociones destructivas sobre células, tejidos y órganos.
Hoy, ya sabemos que una persona alegre y feliz claramente pose mejor salud que una persona amargada y desdichada...y lo digo por experiencia propia. A los 5, 6 o 7 años "debí" haberme vacunado naturalmte contra las paperas, pero como vivía feliz y despreocupado, no pude agarrarme el virus respectivo. Sin embargo a los 31 años y tras una crisis familiar,no solo cogí paperas sino que también una fuerte otitis las que me tuvieron a muy mal traer...
Hoy, a los 56 años, he comprendido que soy el constructor de mi estado de salud...y siempre elijo no enfermar o, al menos, no "construir" una enfermedad grave en mi estructura física...ya aprendí lo que tengo que hacer"

lunes, 5 de febrero de 2007

ESTRUCTURA TOTAL.


¡Leer con muuuuucha atención!
Un poema, un huevo, un gallinero, un auto, el sistema solar, un país o cualquier otro sistema que distingamos, es el sistema que es, porque los elementos que lo constituyen y las relaciones que estos elementos establecen entre sí, permiten que se constituya el sistema que es, y no otro distinto. Los elementos pueden cambiar, pero si las relaciones se mantienen, seguirá siendo el mismo sistema. Una silla por ejemplo, seguirá siendo tal , aunque sus elementos sean de madera, metal, o plástico o una combinación de estos materiales. Igual seguirá siendo silla aunque el respaldo sea más o menos inclinado, las patas más o menos separadas, tenga o no apoya brazos. Pero, si las relaciones cambian de un modo radical, como sucedería si una pata está en el respaldo y este en el lugar de la pata y la sentadera en un costado, deja de ser reconocido como una silla y pasa a ser un mamarracho o una obra de arte moderno. Pasa a ser, otro sistema, otra organización..
Los humanos, siguiendo el principio del determinismo estructural (Tour teòrico I), también estamos determinados en nuestra estructura, haciendo la salvedad que el concepto de estructura incluye a TODOS los elementos que los constituyen , es decir, la estrucura biológica, las memorias, el lenguaje, la emociones, los afectos, las aversiones, los miedos, el aprendizaje, las creencias, la cultura en la que está inmerso y los paradigmas sobre los cuales fundan su vivir; a este conjunto lo llamo estructura total. En todo presente, o si se prefiere, en toda inmediatez, los humanos estarán determinados por la estructura total que han llegado a tener hasta ese momento, la que por supuesto podrá cambiar al cambiar las relaciones en las que el humano se involucra. Cuando alguien dice a otro: "¡Por Dios, cómo has cambiado!" la respuesta implícita es: " Lo que sucede es que cambié algunas (o varias) relaciones de los elementos que configuraban mi estructura total anterior y por ello he cambiado".La estructura, es entonces un concepto dinámico y cambiante momento a momento, según sean las circunstancias de relación del ser vivo consigo mismo, con otros seres vivos, con las cosas y el medio en el que vive. Este concepto de cambio estructural momento a momento, se conoce con el témino Ontogenia. Este blog por ejemplo, tiene su ontogenia porque va cambiando su estructura según las circunstancias de su devenir.
De lo anterior, quiero enfatizar lo dicho respecto de que el ser vivo - el humano en particular- se relaciona y reacciona a sus propios cambios, de los cuales, los emocionales son particularmente relevantes. Por ello que el dicho: "él, no está enfermo de los nervios; los nervios están enfermos de él", encuentra su respaldo en la ontogenia de la estructura total. De hecho, según mi experiencia profesional, en una buena porción de las enfermedades , nosotros mismos aportamos sustancialmente; en especial, con nuestra estructura de reacción emocional . En esta última observación se basa la idea que estamos desarrollando de usar la relación, emocionar/enfermar/sanar, como intervención médica en Medicina Preventiva.
A nuestro juicio, en el ejercicio práctico de la medicina moderna, se comete la gran omisión de ver al enfermo con un criterio biológico limitado (funcionamiento de òrganos y sistemas), dejando fuera de toda consideración diagnóstica y terapéutica, los otros elementos (emociones, creencias, etc.) inseparables del ser humano que acude a la consulta; y lo más relevante es que estos últimos elementos, son también de base biológica, pero los médicos no los consideran al momento de buscar las causas de la enfermedad; para que esto ocurra se requiere de un criterio ampliado, el cual, aún no se ha desarrollado y por ende, el tema no forma parte de las conversaciones corrientes del contexto médico. Este blog, forma parte de una línea de pensamiento emergente en las publicaciones científicas de la Medicina mente-cuerpo.
Ahora bien, ¿cómo llegó la medicna moderna a esta notable omisión? Simple; como resultado de su devenir ontogénico en que los paradigmas que la fundaron, no incluyeron al humano en su estructura total. De ahí la necesidad de cambiar la mirada del actuar médico.

sábado, 3 de febrero de 2007

TOUR TEÓRICO III


MODO DE VIDA, MODO DE HACER, MODO DE SER.
En primer plano de la foto, aparece Rochom Pngieng, mujer camboyana quien se habría extraviado en la selva a la edad de 8 años. Dieciocho años después de ese episodio es encontrada por unos leñadores y sus padres la reconocen como su hija por una cicatriz que tenía en la espalda. Dice la noticia que la mujer, ya de 26 años, no reconocía a sus padres, no sabía hablar, emitía ruidos guturales en la noche, se desplazaba de manera animal (en cuatro patas) y no sonreía.
De ser cierta la historia (recordemos que hace algunos años tuvimos un hombre embarazado en Filipinas que resultó ser un fraude y ¡era que no!) tenemos que poner la atención en como una niña de ocho años, cambia radicalmente de entorno y debe desarrollar estrategias para adaptarse y sobrevivir en un medio desconocido y hostil. Para lograrlo, la niña debió adaptar su visión, su olfato, su oído, su sabor y su tacto; también su sistema digestivo, los sistemas biológicos que regulaban vigilia y sueño, adaptación térmica, su habilidad muscular para trepar y huir, su sistema endocrino e inmune. De no haberlo hecho no habría logrado adaptarse y habría muerto. Como apreciamos, la adaptación es la capacidad que permite a todo ser vivo mantenerse como tal cuando el medio en el que vive cambia. Esta adaptación implica necesariamente un cambio estructural en la niña, cambio que afectó a todos sus sistemas biológicos.
Con las disquisiciones anteriores, quiero poner la atención en un hecho central cual es, que el modo de vida en que los seres vivos se implican, encuentra su sello en la estructura de ellos mismos. ¿Porqué los hijos se parecen a sus padres, en sus facciones, actitud corporal, tono de voz, vocabulario, creencias, preferencias, lo que incluye a hijos adoptivos? Ya sabemos que los genes no pueden dar cuenta de tan gran diversidad de rasgos; es el modo de vida el que fundamentalmente modela no solo nuestro cuerpo y sus sistemas biológicos, sino que también el mundo de los fenómenos mentales y los rasgos sicosociales. Muchas enfermedades y conductas relacionadas con ellas son de origen social y todas ellas son aprendizaje surgido en la convivencia con otros (y por ende de caràcter social). Así, los Rodriguez rodriguean, los Borquez borquean, los Fernandez fernandean; los Bontá bontean, los Calderón calderonean, los chilenos chileneamos, los argentinos argentinean, los cubanos cubanean y todos, terminan pareciéndose entre ellos porque comparten un modo de vida y desarrollan una estructura, inscrita, encarnada en su biología. El modo de vida, que es un modo de hacer, se reflejará en la estructura total de los seres vivos; acostumbramos a referirnos a esto como el modo de ser de las personas.
Tercer principio teórico.El modo de vida y los procesos de adaptación se reflejan en la estructura total de los seres vivos. De este modo, el aprendizaje es una encarnación y no una abstración etérea como se acostumbra creer.
Volviendo finalmente a Rocham Pngieng, dice la noticia, que de niña le gustaba adornarse con flores y hojas de plátano, bailar y alegrar a la gente de su tribu con su vivacidad y buen humor. Dado ese antecedente, (y por haberse tratado de un período prolongado de tiempo: 8 años) me parece muy sorprendente que no haya reconocido a sus padres, olvidado sonreir y hablar la lemgua de su tribu.