viernes, 27 de abril de 2007

FENOMENOS SENSORIMOTRICES I

En varias entradas de este blog, he empleado la expresión, fenómenos sensorimotrices. Algunos lectores me han sugerido que me refiera más extensamente a ello. Acepto gustoso la sugerencia porque, como espero se aclare más adelante, ni la Biología, ni la Medicina, ni la Emoción, serían lo que son (si llegaran a ser algo) sin la concurrencia de lo sensorimotriz.
Por la necesidad de describir esquemáticamente, diremos que la historia de lo sensorimotriz se inicia cuando ciertas configuraciones de energía empezaron a constituir átomos, luego moléculas simples, que devinieron en complejas hasta la aparición de las biomoléculas y el ya famoso equipo CHONPS (Carbono, Hidrógeno, Oxígeno, Nitrógeno, Fósforo, Azufre) a partir del cual el mundo de las configuraciones moleculares posibles se expandió logarítmicamente hasta hacer posible el surgimiento de lo autopiético, es decir, lo vivo. Si aguzamos la mirada, nos daremos cuenta que lo que encierran los fenómenos arriba descritos (energías, átomos, moléculas etc.) es la capacidad de crear relaciones entre elementos; relaciones que abren nuevas posibilidades, que no estaban presentes antes de que la relación se constituyera. Para que esas nuevas posibilidades surgieran hay que aceptar que "crear relación" implica (para los elementos que constituyen la relación), sentir de algún modo la relación y responder de algun modo a ese sentir. En el mundo de lo vivo (o autopoiético) responder es moverse. Todo el conjunto pasa a ser un fenómeno sensori (siento) y motriz (me muevo). Las casi infinitas posibilidades de plasticidad que abrió en la Evolución la aparición del Sistema Nervioso, se basan en estos humildes fenómenos sensorimotrices. Pero esto no es sólo válido para el Sistema Nervioso, sino que lo es tanto para organismos unicelulares carentes de él, como para otros sistemas integrados en el organismo, como los Sistemas Inmune, Endocrino, Cardiovascular, Músculo esquelético, o, cualquier fenómeno que ocurra en seres vivos.
Toda emoción por ejemplo, está constituido por fenómenos sensorimotrices, que por cierto surgen desde nuestra Estructura Total, huella encarnada de nuestro vivir. Nuevos fenómenos sensorimotrices gatillarán cambios estructurales que cambiarán nuestra Biología, nuestro emocionar, nuestro hacer y como consecuencia nuestro ser. Ya lo hemos dicho: Somos según lo que hacemos.
PERO, si no atendemos a los fenómenos sensorimotrices que surgen en nuestro cuerpo como consecuencia de lo que hacemos, entonces nos vamos volviendo insensibles a las consecuencias de nuestro hacer y a partir de este punto ya no nos sentimos responsables de lo que hacemos.
Entramos al vivir sin vivir; al vivir sin sentir, pasamos por la vida, sin vivirla, ¡ que no es el caso del torero que ilustra esta entrada!

miércoles, 25 de abril de 2007

CAMBIO Y PERMANENCIA Y CAMBIO Y PERMANENCIA Y.......

Hemos dicho que compartimos la propuesta de Maturana y Varela para atribuir a un sistema, la cualidad de seres vivos. Un sistema está vivo, afirmaron, si los elementos de los que está formado y las relaciones que estos mismos elementos establecen entre sí, permiten la existencia de una dinámica que es capaz de producir los materiales o elementos de los que ese sistema está formado; es decir un sistema está vivo si tiene organización autopoiética (capacidad de producirse a sí mismos) y a la vez establece un flujo abierto de energía y materia con el medio en el que vive.
La simple observación de un árbol nos muestra que es el árbol mismo el que hace surgir nuevas hojas, flores y frutos después que las anteriores han cumplido su ciclo. Sólo necesita energía (que proviene del sol), agua y minerales (que provienen de la tierra) para crecer. Nosotros mismos somos demostración del carácter autopoiético de nuestras células constituyentes. Es la maquinaria metabólica interna de ellas las que permiten la reprodución de nuevas células en reemplazo de aquellas que mueren o se dañan y que al igual que las células vegetales requiren recibir aportes de energía y materiales que provienen del medio.
Este sistema autopoiético, está en relacion con el entorno y tiene capacidad de adaptacion, dado que las condiciones cambiantes, momento a momento, del medio, implican que el ser vivo se adapte también momento a momento. De no hacerlo, dejarían de tener organización autopoiética y morirían. Esta adaptación se materializa en cambios estructurales, los que obviamente también ocurren momento a momento. De hecho, nuestra aparente estabilidad está asentada en un continuo fluir de miles de cambios; de fenómenos que surgen y desaparecen sin cesar.
La idea de que los humanos somos algo fijo, estable y predecible ("yo soy así y así me moriré" decía una antigua canción) no encuentra respaldo en la biología sino que es más bien una afirmación -de corte dramático para el caso de la canción- propio de las artes. Muy cerca de la biología (o en ella misma) estába Gonzalo Rojas cuando escribió:
"¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: amor? ¿Quién es?".
A la acuciante pregunta responderíamos: Un fenómeno de cambio estructural, momento a momento, molecularmente guiado y percibido como fenómenos sensori-motrices, -emociónes dicho en breve- que como tales, nos empujan a cierto tipo de acciones.
Admito plenamente que la estructura poética que construye Rojas, es mucho más inspiradora que la expresión molecular expresada por mí -o por Maturana y Varela, para sacarme el pillo-
pero, no le quita a esta última su grandeza. Saber, que el amar que reclama el poeta entender posee una base biológica, tampoco le quita, al amar, su magia.
Algo permanece y algo cambia. La vida es cambio permanente momento a momento; se vive en relación y los elementos que se relacionan están en continuo cambio. Lo mismo es para nosotros, aunque vivamos en la ilusión que somos los mismos siempre.

lunes, 16 de abril de 2007

HUELLAS ESTRUCTURALES DEL EMOCIONAR

Un equipo de médicos del Departmento de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford en California, dirigido por el Dr. Victor Carrion, pudieron demostrar en niños con Síndrome de estrés post traumático producto de maltrato infantil y con niveles elevados de cortisol al comienzo del estudio, que estos antecedentes, eran predictivos de disminución del volumen del hipocampo en un lapso de entre 12 a 18 meses.Concluyeron que el estrés, producto del maltrato , está asociado con reducción del volumen del hipocampo.
Recordemos que el hipocampo, parte del sistema límbico, es una estructura doble ubicada en la profundidad del lóbulo temporal cerebral y que sus funciones están relacionados con la memoria de hechos recientes y el aprendizaje, como asímismo con la regulación de la agresividad entre otras funciones.
Este trabajo publicado en la Revista Pediatrics a comienzos de este año, es uno más entre varios, que van demostrando la tesis central de nuestro blog, cual es, que el modo de vida de los humanos -en particular los aspectos emocionales y relacionales- dejan huella en la estructura total que los constituye y está por tanto, implicado en los procesos que llevan a la enfermedad.
Por cierto, se requieren más estudios que con seguridad nos llevarán a descubrir aspectos más sutiles que una disminución de volumen de una estructura cerebral pero lo importante de destacar aquí es que la vida emocional guarda estrecha relación con el cuerpo y deja ahí su huella.
Dando una mirada a la entrada anterior, ¿cómo habrá sido el hipocampo de los hijos de Jabba el Hutt?

domingo, 15 de abril de 2007

ENFERMEDAD Y MODO DE SER II

II parte.
d) Somos seres históricos. Con ello nos referimos al hecho que
nuestras acciones, nuestras conductas, nuestros pensamientos,
y en fin todo aquello en que nos involucramos, deja huella en nuestra estructura total; en base a esta, se articulan los siguientes eventos cognitivos y de este modo terminamos pareciéndonos a lo que hemos hecho anteriormente. La expresión "oye, tú sigues igual que antes" da cuenta del carácter histórico del ser vivo. La huella más profunda de este ser histórico, encuentra su manifestación en nuestros hábitos, de los cuales, solemos no tener consciencia. Sin embargo, los hábitos (no sólo los alimenticios y de actividad física),están a la base de muchas enfermedades.
e) Vivimos sin atención. Nuestra cultura occidental no ha incluído en sus prácticas el desarrollo de atención al propio hacer; por ello, nuestros hábitos "pasan colados" y terminamos haciendo, sin estar presentes (conscientes), nuestro hacer automático. Es fácil verlo en otros cuando los observamos "perder la cabeza" sin que parezcan darse cuenta cómo la estan perdiendo, mientras la estan perdiendo. Es difícil verlo en nosotros. Vivimos dispersos, ajenos a nuestra inmediatez. Felizmente, estar atentos al propio hacer de cada inmediatez, es algo que nuestros recursos biológicos nos permiten aprender; a través de haceres concretos por supuesto.
f) Somos seres sociales y lingüísticos. Somos individuos moleculares con un modo de vida social que requerimos de acuerdos consensuados para coordinar nuestras conductas en la vida social. Dicho en breve, vivmos en el lenguaje; las palabras son sólo un elemento más del lenguaje. Vivimos en relación y atribuímos significados en esta relación.
g) Somos lo que hacemos. Y hacemos lo que somos, según la estructura total que nuestro vivir ha tallado en nosotros. Una buena parte de lo que hacemos, proviene de un libreto escrito por otros bajo cuyo embrujo caemos. Al despertar a la inmediatez que estamos haciendo ocurrir con nuestro hacer concreto, podemos empezar a escribir nuestro propio libreto; transitorio por cierto.
h) Las enfermedades surgen desde nosotros. Casi todas las personas a las que les he preguntado si creen que las enfermedades se relacionan con los sufrimientos del alma, me responden afirmativamente. En mi práctica profesional de Medicina mente-cuerpo, esto constituye una relación evidente. Por cierto el principio general del determinismo estructural (ver entradas Tour Teórico I y Estructura Total) se aplica siempre; de ahí que un trastorno genético innato puede impedir la correcta síntesis de ciertas proteínas y por ende impedir un funcionamiento orgánico normal. Pero para la mayoría de las enfermedades comunes, el modo de vida concreto que las personas realizan (particularmente en sus aspectos emocionales y relacionales) y los sufrimientos del alma, son factores etiológicos (causantes de enfermedad).
i) La sanación, también. Es sorprendente constatar que a pesar de nuestra condición de entidades moleculares en continuo cambio, con dinámicas que surgen y desaparecen, puedan surgir en nosotros fenómenos tan cautivantes como la compasión, la belleza, la poesía, la música, la paz del alma, la empatía y la sanación desde nosotros mismos. Sin embargo para transitar el camino de la sanación hay que desaprender, remover creencias, hábitos y conductas limitantes; dicho en lenguaje ontogénico, debemos reestructurarnos. Limpiar lo que está de más en nuestra estructura total; sacar lo superfluo. La Medicina mente cuerpo se ocupa de ello; es biología para el cuerpo y el alma.

sábado, 14 de abril de 2007

ENFERMEDAD Y MODO DE SER. I

¿De qué habría muerto Jabba el Hutt?
Hay personas que afirman que las enfermedades que los aquejan no tienen relación alguna con su manera de ser. Este pensamiento, compartido también por muchos médicos, supone que la enfermedad es un fenómeno que le ocurre al cuerpo físico ("a la carne"), el que sería independiente del vivir emocional y espiritual de la persona en cuyo cuerpo la enfermedad ocurre. Gozo y sufrimiento -elementos insoslayables del vivir cotidiano-, no tendrían lugar por tanto, en las consideraciones del fenómeno de enfermar y sanar.
Para este tipo de personas, el fracaso de un tratamiento se resuelve con nuevos fármacos, o con la realización de nuevos exámenes, o con la consulta a otros especialistas, pero de poner la atención en el modo de ser, ni sombras.
Pero, hay datos que es útil considerar a la hora de ignorar el modo de ser como factor etiopatogénico:
a) Vivimos relacionados. Con otros seres vivos, con cosas no vivas, con nuestro entorno, con nuestra cultura, con nuestras creencias, con lo que nos gusta y lo que nos disgusta, con nuestros pensamientos, con diversas energías, con lo percibido, y en fin, con múltiples otros elementos fáciles de descubrir como constitutivos de nuestras relaciones.Las relaciones tienen consecuencias en los organismos que las establecen y estas se manifiestan estructuralmente. Sin embargo resulta una rareza que en las prácticas médicas se le pregunte al paciente acerca de la calidad de sus relaciones; la razón de esta omisión es simplemente que este aspecto de la vida de las personas no es considerado relevante en las prácticas médicas en uso.
b) Somos seres biológicos emocionales. Esto implica que al establecer relaciones (contacto), y si nuestra estructura total lo posibilita, nuestro estado cambia; de tranquilos a nerviosos, de somnolientos a despiertos, de sombríos a alegres, de aburridos a interesados, de seguros a inseguros. Todos los cambios referidos y el sinfin de otros posibles, son cambios afianzados en dinámicas biológicas complejas que nos hacen sentir que hemos emocionado. El fenómeno del emocionar ha salido a escena y el escenario es nuestro cuerpo. ¿Será el cuerpo indiferente a su emocionar?
c) Relaciones y emocionar van configurando nuestra estructura.
Según lo que hemos dicho en diversas entradas del blog, nosotros estamos constituídos, determinados, en nuestra estructura total. En toda relación-percepción nuestro organismo cambia y, cuando estas relaciones son recurrentes, estos cambios se "encarnan" estructuralmente (ver, "El emocionar tiene dueño"). Archives of Internal Medicine, prestigiosa revista médica, publicó en Enero del 2007 los resultados de una investigacíón en que enfermedad y modo de ser muestran su relación a nivel molecular. ¡Más científico imposible! Nos refererimos a esta publicación en una próxima entrada.
Continuará.

sábado, 24 de marzo de 2007

EL EMOCIONAR TIENE DUEÑO


Cuando "somos tocados" por un objeto externo al cual somos sensibles -inicio del fenómeno de la percepción- se produce en nuestro organismo un cambio de estado que nos dispone a una acción, a un movimiento (notorio o sutil), que nos acerca o aleja del objeto perturbante; la dirección de este movimiento, va a depender del significado que le atribuímos a ese objeto, como peligroso o seguro, deseable o indeseable, entre muchos otros. Todos estos fenómenos: cambio de estado, significado y acción resultante, estarán determinados por la historia previa del organismo, pues como ya lo hemos demostrado, la historia esculpe nuestra estructura total, y nos dota de memoria.
Al cambio de estado del organismo, que nos dispone a cierto tipo de movimiento ( o acción), lo llamamos emoción. Ese emocionar depende de la historia de ese organismo particular. Si un faquir pisa un clavo, su emocionar será muy distinto si quien lo pisa nació con zapatitos puestos. Si el que escucha una palabra ofensiva, acostumbra a ser árbitro de fútbol, su emocionar será muy distinto del de un mamón crónico y son distintos porque su estructura total es distinta, y esta lo es, porque su vivir también lo ha sido.
El que digamos que el humano es un ser histórico, no es pues un asunto conceptual o filosófico; es en primer término un asunto estructural, biológico; circuitos disposicionales "a la mano", listos para encenderse cuando ciertos objetos gatillan su encendido. Historias de vida distintas, esculpen circuitos disposicionales distintos, emocionares distintos. Y esta influencia del vivir se extiende hasta el nivel de fenómenos catalíticos de nuestros procesos bioquímicos. Ilya Prigogyne ganó el Nóbel por este descubrimiento.
El emocionar , involucra al organismo en su totalidad; sientes el clavo en todo el cuerpo, no sólo en el pie; para que este fenómeno global ocurra, el o los objetos internos -pensamientos, sentimientos, imágenes, creencias, emociones, significados, ilusiones, inspiraciones,, memorias, desagrados, agrados, deben "tocar" todo tejido donde existan los sensores (en rigor, receptores) adecuados. Toda emoción entonces está intermediada por elementos biológicos y toda emoción es biología actualizando la historia de vida del organismo que emociona.

viernes, 23 de marzo de 2007

¿EXPERIENCIA O INPERIENCIA?

La gracia de ser seres lingüísticos es que podemos inventar palabras que a nuestro juicio representen mejor lo que queremos decir de algún asunto. Es el caso del término "inperiencia".
Teniendo como base lo publicado en varias entradas, particularmente en "Los seis órganos de los sentidos II" y mi experiencia como terapeuta en Medicina mentecuerpo, concluí que es de utilidad diferenciar entre el fenómeno a través el cual nos relacionamos con objetos externos, para el cual reservo el término experiencia, y el fenómeno a través el cual nos relacionamos con objetos internos, para el cual reservo el nuevo término inperiencia. Según lo dicho en la entrada ya referida, los órganos de los sentidos clásicos, ojo, oído, gusto, olfato y tacto, son los encargados de mediar la percepción de objetos externos al organismo; median pues nuestra experiencia. Nótese que con el término "objeto" me refiero a también a sonidos, olores, texturas, sabores y no sólo a lo que acostumbramos a llamar "cosas".
La mente y sus fenómenos, el sexto órgano de los sentidos, media en cambio con los objetos internos del organismo: pensamientos, sentimientos, imágenes, creencias, emociones, significados, ilusiones, inspiraciones, preferencias, aversiones, todos los cuales están in-corporados estructuralmente en nosotros. La mente, media pues, señales provenientes del interior de nosotros mismos; media entonces, nuestra inperiencia.
De lo dicho se coligen muchos nuevos asuntos, siendo el principal de todos-según mi mirar- que los seres humanos tenemos un potencial de acción muy limitado para cambiar el mundo de nuestra experiencia, pero sí tenemos uno muy grande para cambiar el mundo de nuestra inperiencia. Si nos decidimos a aprender como hacerlo, claro está.

jueves, 22 de marzo de 2007

LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS II


Si mal no recuerdo, fue A. Damasio quien dijo que "los seres vivos no solo lo están, sino que además parecen estar dedicados a permanecer vivos"; para lograrlo, necesitan disponer de elementos (sensores) que le informen de cambios ocurridos en el medio externo -para el caso de seres vivos simples unicelulares- y también de cambios del medio interno para el caso de seres vivos complejos como es el caso de seres humanos. Lo que comunmente llamamos "órganos de los sentidos" están referidos a aquellas estructuras a través de las cuales captamos perturbaciones venidas desde el mundo externo (más allá de nuestra piel), como lo son ondas sonoras y lumínicas, texturas de superficies , sabores y olores. Lo interesante de destacar es, que cuando esas perturbaciones son captadas por nuestros órganos de los sentidos, dando inicio al fenómeno biológico de la percepción (ver Los seis órganos...I), nuestro organismo cambia de estado; nuestro mundo cambia. Dejamos de tener el estado previo y pasamos a un nuevo mundo. Es lo que nos sucede cuando percibimos el aroma de un perfume que nos recuerda a un antiguo amor, o una melodía, o un bocinazo, o tocamos con nuestros pies un objeto extraño y resbaloso cuando nadamos en un lago. El cambio de estado descrito -que nosotros percibimos como fenómenos sensoriales y motrices- es la base de los eventos que surgen para que nuestro organismo responda a la nueva situación y genere la acción adaptativa correspondiente, la cual como ya vimos, depende de la estructura total ontogénica del organismo que experimenta el cambio de estado, que equivale a decir que la acción adaptativa, depende de la historia del organismo(ver Los seis órganos...I). Algunos milisegundos después de ocurrida la percepción, surge el emocionar del organismo; surge una cascada de eventos bioquímicos, de energías y moléculas; perturbaciones venidas desde el mundo interno ( al interior de nuestra piel), y una vez más nuestro estado cambia; le asignamos significado al o los objetos externos que iniciaron el fenómeno, y de esta manera cambiamos al objeto -que deja de ser lo que es- y pasa a ser el significado que le atribuimos.
Digamos todo esto de otro modo: Toda vez que percibimos un objeto,venga de afuera o de adentro de nuestros límites, nosotros cambiamos y al cambiar nosotros cambiamos al objeto. Y todos estos cambios estan determinados por nuestra historia, encarnada en nuestra estructura total.
De entre las perturbaciones (en forma de moléculas, hormonas, péptidos, energías) venidas desde el mundo interno, los fenómenos mentales, pensamientos, imágenes, motivaciones, creencias, apegos, aversiones, entre otros, constituyen una poderosa fuente de perturbaciones que al ser percibidas cambian nuestro mundo, y, para tenerlo muy en cuenta, cambian nuestros procesos biológicos.
Concluyamos. La mente es el sexto órgano de los sentidos y tiene una singular particularidad: puede generar sus propias perturbaciones, asunto este por todos conocido. Pongámoslo en proverbio: "Dime lo que piensas y te diré como está tu biología" o "Muéstrame tu biología y te diré como pensabas", o terminando con los proverbios, como lo dijo M.Chacón en su comentario, "por lo tanto uno podria rastrear desde la biologia los movimientos de la mente ya que son uno solo, o sea cada estructura se refleja en las otras; esto es lo que llamo unidad mentecuerpo". En la misma línea debe estar lo comentado por Tito y que aparece en la entrada publicada el 7 de Febrero. Como es evidente, los comentarios hacen historia.

miércoles, 7 de marzo de 2007

LOS SIGNIFICADOS DE LA REALIDAD.


¿Cuál fué la "realidad" para los hinchas del equipo blanco? ¿Cual la de los hinchas amarillos?
Acostumbramos a decir que el azúcar es dulce, que la película era mala, que la comida me hizo enfermar, que alguien me ofendió, que el libro era bueno, que el jefe me persigue, que fulano es un pesado, que tú tienes la culpa, que el tema es aburrido, que el trabajo estresa, que el gol fue penca; todas estas expresiones representan un modo de entender la vida -porque de ella hablamos- ya se trate de un libro, un jefe, el otro, , el azúcar, o de un gol, puesto que develan, que para quien las emite, la realidad (libro, jefe, trabajo, , azúcar, gol, etc.) es en sí misma, dulce, penca, pesada, culpable, ofensiva, buena, aburrida, estresante; para este modo de entender la vida, nosotros no tenemos parte, no contamos, en la calificación que hacemos de la "realidad"; supuestamente, la realidad y su cualidad (dulce, mala, pesada, culpable, ofensiva, buena, penca) es independiente de nosotros que somos los que la calificamos. En conclusión, para este modo de entender las cosas, el azúcar es dulce en sí misma; fulano es pesado en sí mismo; el trabajo es estresante en sí mismo, y el gol es penca en sí mismo, y todas ellas son lo que son, con independencia de nosotros, observadores de aquello que calificamos.
La recta comprensión de la Biología de la percepción nos alumbra con brillante luz, para demostrarnos, que tal modo de comprender la vida, no se ajusta a los hechos mismos. La Biología nos aclara que no vemos las cosas como las cosas son, sino que las vemos, según como somos nosotros. Y nosotros somos la estructura total con la cual "salimos a escena" en toda inmediatez. (ver, "Estructura total") Es desde esta estructura total, con la que atribuímos significado a las interacciones en las que nos involucramos en toda inmediatez, sean estas, interacciones con jefes, o temas, o libros, o comidas; nuestra biología, nuestra estructura total, no es independiente de nuestro vivir sino que surge de este vivir concreto. Los seres vivos y por ende los humanos, somos creadores de significados que acostumbramos llamar, "la realidad", pero los significados de esta realidad-y la realidad misma- no son independientes de nuestra estructura total; son producto de ella (ver "Los seis órganos de los sentidos I).
Gran parte de los conflictos entre humanos quedarían resueltos si al confrontar nuestras diferencias dijéramos: "Según mi estructura total, la realidad que yo observo es...".
Y es bueno tener presente, que los significados que atribuímos a esa "realidad", hacen surgir en nosotros el sorprendente fenómeno de nuestras emociones. Penas, alegrías, sorpresas, desagrados, dudas , miedos y tantas otras emociones, surgen de los significados que nosotros atribuímos a las cosas que percibimos y no de las cosas mismas. Ya lo hemos dicho en otras entradas pero es útil reiterarlo: nadie ni nada nos puede asustar si nosotros no nos asustamos; nada ni nadie nos puede ofender si nosotros no nos ofendemos; nada ni nadie nos puede apenar si nosotros no nos apenamos. La emoción surge del significado que damos a las cosas. Es a partir de esta relación, percepción versus significado, que muchos procesos biológicos terminan en enfermedad. Ignorar el emocionar de las personas como elemento constitutivo de la enfermedad es a mi juicio, una omisión mayor en las prácticas médicas actuales. Mi experiencia profesional, me indica que una parte sustancial del gasto en que las personas deben incurrir en pro de recuperar la salud perdida, se puede evitar si los médicos incluyéramos la variable emocionar, en nuestras consideraciones. El emocionar no es un asunto para especialistas; debiera ser parte del bagaje elemental del actuar médico.

miércoles, 28 de febrero de 2007

LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS I

Cuando una señal lumínica (fotón) proveniente del medio llega a la retina, se produce allí, una activación, un cambio notable en la actividad de receptores lumínicos, situados a nivel de la superficie externa de la membrana de la célula nerviosa sobre la cual estos receptores se posan; como consecuencia de esta activación, se gatillan cambios en el espesor de dicha membrana y debido a la estructura interna del sistema nervioso del cual la membrana forma parte, se generan fenómenos eléctricos y químicos que dan origen a señales que después de muchas interacciones, rematan por fin en el fenómeno perceptual que llamamos, ver. Una vez que vemos una imagen se manifiesta en su totalidad el fenómeno del emocionar, de la atribución de significado a lo percibido, y la acción correspondiente a ese emocionar, todo lo cual implica también un fenómeno de actualización de las memorias "a la mano", del ser vivo que está percibiendo.
Aclaremos. a) Se requiere de señales provenientes del medio que pueden ser de distinta naturaleza física o química, según se trate de olores, texturas, sonidos, sabores o imágenes (en rigor, fotones). b) se requiere de estructuras especializadas, receptores, que sean sensibles a las señales del medio. c) el cambio de estado de estos receptores externos, gatilla cambios a nivel de células nerviosas, cambios que dependen por entero de la estructura interna del sistema nervioso, de acuerdo al principio de clausura operacional.(ver "Tour Teórico II) . d) estos cambios , sufren muchas transformaciones en el camino hacia niveles superiores del cerebro, de tal modo que la imagen que finalmente vemos, está formada en un 20% por señales que vienen del exterior y en un 80% por señales que provienen del interior de nuestro sistema nervioso. Estas últimas (el 80%) dan cuenta de la estructura total (ver entrada correspondiente) del organismo que percibe y no sólo de aspectos relacionados con fenómenos ópticos y de la física de la luz. e) mientras ocurre la percepción, el organismo que percibe emociona, atribuye un significado a lo visto y despliega la acción correspondiente; no cualquier acción, sólo la correspondiente a la historia de vida y estructura total (ontogenia) de ese particular organismo, incluida como dijimos, sus memorias.
Pongamos un ejemplo. Una persona va caminando, un león se coloca trás él y lo empieza a seguir. Súbitamente la persona advierte una "presencia" tras ella, voltea la cabeza y ve a la bestia. Aquí entra en juego la estructura total ontogénica de esta persona y los porcentajes a los que ya hice alusión, porque si quien voltea la cabeza es un avezado domador de leones, su estructura total le hace surgir el emocionar, que respecto de leones, encarnó en su vida; la acción que surge de ese encuentro puede ser algo así como: !Ah, es un león no más!" y tomará algunos resguardos por si el león fuera poco educado. En cambio si el que camina eres tú, cuya experiencia con leones no supera un primer plano en Animal Planet, tu estructura total gatillará un emocionar muy distinto y tu acción correspondiente ¡ni te digo!
Por tanto no existe un mirar objetivo, un emocionar standard, y una acción estereotipada. Percepción y significado son asuntos personales, ontogénicos. La realidad percibida no es independiente del que percibe. No percibimos leones como los leones son, sino que los percibimos según como somos nosotros. Y esto vale al percibir maridos, esposas, hijos, políticos, Transantiago, películas, religiones, jefes y un cuanto hay.
¿Tendrá todo esto alguna relación con las prácticas médicas? ¡ABSOLUTAMENTE!
Ya viene LOS SEIS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS II.